Tengo El Corazón Roto

Anecdotario de una vida inútil, pero divertida.

“Tengo el corazón roto”, ¿quién en su sano juicio no conoce esa frase en carne propia? ¿A quién no nos ha tocado hacerla de pañuelo limpia-mocos de una amiga a quien le han dejado “el corazón partío”? ¿Cuántas veces no hemos dado consejos, haciéndola de héroes y doctores a la vez, para tratar de mitigar ese dolor tan profundo?

Tal cual reza la frase, así es el dolor que se siente. No existe ni existirá un antídoto capaz de combatir el dolor de un corazón privado de su libertad de amar; no hay cirugía reconstructiva, no hay analgésico que funcione, no existe momento agradable que nos permita disfrutar aún los momentos de alegría. No hay buena noticia que nos levante el ánimo el tiempo suficiente como para hacernos olvidar nuestro dolor, ni existe cara bonita que nos haga olvidar a ese ángel ingrato que nos hizo pedazos el alma.

Lo…

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