DIARIO DE TRIANA IX

Reflexiones al borde de los cuarenta

Llegué a mi casa de la playa a media tarde. Había estado unas semanas de viaje y estaba deseando recorrer descalza el camino de arena que separaba la carretera de mi pequeño refugio al lado del mar. Dejé la maleta a mi lado, en el suelo y me agaché para quitarme los zapatos. Mis pies agradecieron el contacto con la arena fresca después de varias horas de viaje y cerrando los ojos disfruté por unos segundos de la sensación. Llené mis pulmones del aire con olor a mar, del aroma de la tarde, de mi hogar en medio de la naturaleza. Cogí la maleta con una mano y mis zapatos con la otra y muy despacio, contando los pasos, caminé hasta la casa.

Todo estaba en calma. No sabía si habría alguien esperándome, pero lo que si sabía era que todo lo que necesitaba eran mi ducha y mi cama…

Ver la entrada original 557 palabras más

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Hoy hablan los demás. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a DIARIO DE TRIANA IX

Deja un comentario (Datos opcional)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s