DIARIO DE TRIANA VII

Reflexiones al borde de los cuarenta

Llovía a mares, y el frío otoñal calaba los huesos.

Salí a por un poco de leña, que guardaba bajo el porche de madera, para la chimenea. Tiritando cogí unos troncos gruesos y un par de piñas que usaba para encenderla como había aprendido de mi madre, siendo aún muy pequeña, cuando vivíamos en la casa del pueblo. El ritual de encender la cocina nos acompañaba cada mañana, arrimaba una piña que calentaba en el fogón de gas y cuando ésta se encendía, la introducía en la cocina, apoyaba sobre ella otra piña más y rodeándola unos pequeños trozos de madera.

Entré en casa, me descalcé y me arrodillé delante de la chimenea. Cogí un encendedor que siempre guardaba en la repisa que la enmarcaba y empecé el ritual, las piñas, los pequeños trozos de madera…Era necesario esperar unos minutos para que el fuego prendiese bien la madera, y los…

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Una respuesta a DIARIO DE TRIANA VII

  1. Mil gracias por compartirme querido!! Besos de chimenea y manta

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