QUÉDATE EN MÍ

TORMENTAS DE TINTA

Sonrío. Ya no hay cadenas que me retengan aquí, ni muros, ni redes, ni vallas, ni celdas. Nada. Ahora vuelo libre junto a mi propio ser licuado en cientos de esencias y formando un cúmulo de sensaciones nuevas, que jamás había percibido antes. Me regocijo en el perfume de la libertad. Mi olfato se impregna de su olor, mezclado con el almizcle y la miel que desprende mi cuerpo.

He hallado por fin en mí lo que siempre había buscado en otros. Me reconozco y me extraño a la vez. Es difícil reencontrarse y aprender a amarse después de tantos años de ausencia. Ahora estoy contemplándome frente al espejo y tocando cada una de las arrugas de mi rostro. Algunas no estaban ayer ahí…

Es curiosa la vida. Nos habla todos los días pero no prestamos atención a su incorpóreo lenguaje. No la escuchamos porque estamos ocupados en escucharnos a nosotros mismos. Ya no oímos…

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