Mi musa

Me faltan horas

No entiendo mis ganas. Es como morir de inanición minutos después de haber comido. Hambre voraz de engullir hasta la última gota, el último bocado. No entiendo mis ganas de ella, de verdad.

Es como si rebosara sensualidad por todos los poros de su cuerpo y mi pituitaria estuviera especialmente diseñada para no dejar escapar absolutamente nada de ese aroma. EL aroma, SU aroma, tímida invitación al pecado. Y sin embargo, tan potente. Tienes la sensación de ser libre en todo momento, llegas a creértelo, es más, parece que nada va a suceder entre vosotros, que de un momento a otro todo se va a desvanecer en el aire, que son sólo ilusiones. No obstante, tú intenta escapar. ¡Vamos! Te animo a que lo intentes. No puedes, es como una gran fuerza instantánea a distancia, más potente aún que aquellas de las que habla la física. Te ves arrastrado totalmente…

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