DIARIO DE TRIANA III

Reflexiones al borde de los cuarenta

26/08/2013

Recogí la cena y salí a pasear un rato por la playa.

Era mi momento favorito del día, el atardecer. Mi pequeño rincón de mar estaba desierto y me permitía relajarme, apreciar olores, colores y sensaciones en completa paz y silencio.

De vuelta a casa, sacudí la arena de los pies y me senté en el porche.

Con los ojos cerrados inspiré hondo. Sonreí levemente porque te echaba tanto de menos que me pareció percibir tu olor. Nunca usabas fragancia, sólo tu propio olor corporal me llenaba.

Entré en casa y tres rosas adornaban la mesa de la cocina. Mi corazón se salió del pecho. Recorrí cada estancia buscándote, llamándote.

Entré en el dormitorio y allí estabas, dormido, desnudo sobre mi cama, soñando con playas y atardeceres porque tu media sonrisa te delataba.

Te miré largo rato, en silencio.img-20151129-wa0003.jpg

Me acerqué sigilosa. Tu mano colgaba al borde de la…

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2 respuestas a DIARIO DE TRIANA III

  1. Mil gracias y mil mordiscos

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