El gato que se convirtió en tigre.

El rincón de floricienta

el gato que se convirtió en tigreDicen que la curiosidad mató al gato. Yo le añadiría “y resucitó en tigre”.

La curiosidad mata. ¿De veras? Mata la duda, la incertidumbre, el hecho de no saber qué ocurre. Mata la espera, las medias tintas, las excusas y ese whastApp que nunca llega y dijiste que enviarías. Mata los te quieros de hoy y los te olvido de mañana. El aquí te pillo aquí te mato (pero literal) y luego búscate la vida bonita, bonito. Matan las promesas manías que de tanto repetirlas perdieron su dueño. Mata que me adores en mi cara y me critiques a mis espaldas. Matan las amistades de plastilina, la mano que te levantó del suelo y al final resultó ser un pie y los abrazos que nunca llegaron.

¡Yo quiero abrazos que me llenen de agujetas!

La curiosidad surge como un instinto de supervivencia que antecede a un pretexto indefinido que lo único…

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