Historias para seguir durmiendo

Letras Paralelas

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No importa el tiempo que pase. Al final siempre me muero un poquito cada vez que te veo, oigo, huelo o rozo (hasta ahora, sólo he conseguido probarte en sueños).

Muero y vivo. Es curioso que se pueda vivir así, vivir muriéndote por alguien. Y no es figurado: de verdad que yo siento como si se me apagase una vela dentro cuando la certeza de no tenerte cruza por mi pecho como una exhalación. Y al mismo tiempo, cuando sueño inocente que por mirarte desde el otro lado de la mesa te tengo un poco, una especie de fuego me crece descontrolado en un lugar que es sólo para ti. Ya ni para mí.

Que es imposible, ya lo sé. Explícaselo tú a mi corazón. Que el tuyo late por otra, siente por otra y vive por otra mientras él se ríe en mi cara cuando le susurro que no, que…

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